Mes: junio 2014

CON LA ETIQUETA A CUESTAS

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SSIFO_~1Hace unos días, en unas jornadas, durante una mesa de pacientes, tuvimos la gran oportunidad de escuchar la historia de Juan, un hombre de unos 75 años que tuvo la amabilidad de relatarnos su experiencia como paciente. 

Juan contaba como desde niño se había considerado una persona torpe, poco valiosa, simple y con muy pocas habilidades para comunicarse con la gente. Todavía con emoción, relataba con todo lujo de detalles cómo a los 7 años en el colegio al que acudía le pasaron un test de inteligencia, y cómo su maestro, al ver los resultados, le dijo que era tonto, que nunca iba a llegar a nada en la vida y que no valía para estudiar. Este comentario marcaría a Juan de por vida, ya que a pesar de haber tenido que sacar adelante a su madre enferma y a sus hermanos trabajando sin descanso, a pesar de haber tenido que hacer grandes esfuerzos para ganarse la vida y a pesar de haber conseguido finalmente una estabilidad, tanto económica como personal, Juan era incapaz de ver más allá de la etiqueta que le había colgado su maestro, una etiqueta que cargaba en su espalda como una gran losa y que le impedía valorarse como persona. Con el paso de los años, distintos factores contribuyeron a que a Juan cada vez le costase más cargar con ese peso, hasta que finalmente se hundió en un pozo de tristeza del que no conseguía salir sin ayuda. Por suerte, después de varios años siguiendo un tratamiento farmacológico (con escasos resultados), decidió probar con una terapia psicológica.
Resultó realmente emocionante escuchar cómo Juan explicaba su proceso de recuperación; cómo había aprendido que esa etiqueta que le pusieron de pequeño no tenía más valor que el que él mismo decidía darle y cómo poco a poco fue aprendiendo a valorarse, logrando finalmente desprenderse de un diagnóstico que había llegado incluso a formar parte de su propia identidad.
Pensando en la historia de Juan se nos vienen a la cabeza todos esos nombres que empleamos los profesionales para clasificar cierta sintomatología que tiende a darse conjuntamente. Trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno de pánico, fobia social, etc. Son calificativos que nos resultan muy útiles para comunicarnos entre nosotros, así como a la hora de trabajar sobre la seguridad de una base científica, sin embargo es importante recordar que en muchas ocasiones pueden funcionar como un arma de doble filo, convirtiéndose en etiquetas que colocamos a personas, olvidando que, por encima de todo, son personas que lo están pasando mal o que tienen ciertas dificultades en algún ámbito de su vida, y que quizás el hecho de etiquetarlas de esta forma, lejos de ayudarlas, puede que les influya en la creación de una situación de indefensión parecida a la de Juan, que ni siquiera intentaba valorarse porque su etiqueta decía que no era válido.
Lucía Pol González
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VERSE BIEN Y DISFRUTAR DEL VERANO. ¿ES POSIBLE?

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Van comenzando las vacaciones, y llega la época en la que dejamos atrás la ropa de invierno y hacemos sitio en el armario a la de verano. ¿Pero qué ocurre cuando llega ese momento?. Quizás algunos hayáis decidido comenzar algún tipo de dieta, llevéis una temporada haciendo deporte y preparándoos para la época de verano. Pero ¿y si no habéis logrado vuestros objetivos?.
Puede que algunas veces nos lleguemos a frustrar cuando llega ese momento, nos centramos demasiado en nuestro aspecto físico, pero nos olvidamos de lo más importante: si aprendemos a querernos más y a mantener una mejor visión de nosotros mismos, podremos lograr estos objetivos sin agobiarnos. Pero, ¿cómo hacerlo?.
Es importante cuidarse mediante una adecuada salud física y mental. Esto es, llevar a cabo una adecuada alimentación y ejercicio y una vida social y personal saludable.
Algunas personas ante el hecho de que se acerca el verano comienzan a angustiarse pensando en todo lo que tienen que hacer para lucir buen tipo, pero no tienen en cuenta el peligro que ello puede acarrear si no se hace correctamente.
Es recomendable cuidarse bien, no sólo unos meses antes de verano, sino durante todo el año, mantener una alimentación equilibrada evitando así dietas mágicas y rápidas y realizar actividad física moderada durante la semana. Antes de acudir a dietas milagrosas, es preferible ponernos en contacto con un nutricionista que nos aconseje sobre cómo llevar a cabo la alimentación que debemos llevar, así como elegir un deporte que sepamos que nos pueda gustar y que nos ayude a mantener una buena energía y un aspecto físico saludable.
Por otro lado, es muy importante cuidar la salud psicológica ya que ésta será la que nos ayude a mantener y cuidar la física. ¿Cómo podemos hacerlo?. Manteniendo una autoestima positiva, esto es, aceptándonos a nosotros mismos, aceptando nuestros defectos, y mejorando lo que esté a nuestro alcance sin frustrarnos.
Hoy en día parece que para ser feliz hay que tener un cuerpo perfecto, pero ¿qué es realmente un cuerpo perfecto?. La idea de cuerpo perfecto ha ido cambiando a lo largo de los siglos, sin embargo, no existe un cuerpo perfecto, éste es aquel que sea sano y que nosotros queramos aceptar.
Por tanto, no te autoexijas demasiado, mantente saludable, y ante todo quiérete a ti mismo/a.
Y recuerda: las vacaciones son para relajarse y disfrutar.

 

Betania Nze Montalbán.

CÓMO AFRONTAR LA SELECTIVIDAD (Y NO MORIR EN EL INTENTO)

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Resulta difícil en estos días no acordarse de vosotros, chicos y chicas que a lo largo de la semana que viene os examináis de las pruebas de selectividad. Si bien para la mayoría estos exámenes ya suponen unos altos niveles de estrés, algunos además tenéis la presión añadida de que necesitáis una determinada nota mínima para poder entrar en la carrera que queréis.

Area selectividad

A estas alturas seguro que estáis cansados de escuchar que la selectividad no es para tanto, que casi todo el mundo aprueba, que tratéis de realizar técnicas de relajación y respiración, que durmáis y os alimentéis correctamente, que leáis bien los enunciados de las preguntas antes de responder, etc. Desde luego, todos estos consejos son importantes, sin embargo en ocasiones parecen no ser suficientes para que el miedo desaparezca. Pero, ¿qué es lo que se esconde detrás de ese miedo? Si nos paramos a pensarlo, ante este tipo de situaciones el miedo suele venir determinado por lo que uno se dice a sí mismo:

“Seguro que en esta asignatura me quedaré en blanco”

“Si me salen mal los exámenes significa que no valgo para nada”

“Qué va a pensar la gente si suspendo…”

“¿Cómo no me puedo acordar de lo que estudié ayer? Soy estúpido/a”

Éstos son sólo algunos ejemplos de los muchos pensamientos que se nos pueden llegar a pasar por la cabeza cuando nos enfrentamos a una prueba importante como la selectividad y a pesar de ser conscientes de que dichos pensamientos lejos de ayudarnos nos ponen más nerviosos/as, no siempre son fáciles de controlar.

No obstante, es importante tener en cuenta que todos/as y cada uno/a de vosotros/as habéis llegado hasta donde estáis por méritos propios, que el esfuerzo y el tiempo que habéis invertido hasta ahora es ya un gran logro y que os podéis llegar a jugar vuestra futura carrera, pero nunca vuestro valor como personas.  Al fin y al cabo, el sistema evaluativo puede establecer que necesitas una determinada nota para aprobar o para entrar en una determinada carrera, pero el significado que le damos a esos hechos los construimos nosotros mismos.

 

Mucha suerte, mucho ánimo y recordad:

 

Un número no os define.

 

Lucía Pol González

 

CUANDO LOS FANTASMAS NO DEJAN COMER: ¿CÓMO AYUDAR?

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Los trastornos de la conducta alimentaria son problemas muy complejos que afectan cada vez a más gente. La sociedad en muchas ocasiones tiende a etiquetar a estas personas (en su mayoría mujeres) como chicas superficiales a las que únicamente les importa su imagen y su obsesión por parecerse a las modelos que aparecen en los medios de comunicación. Nada más lejos de la realidad. Los problemas que estas personas presentan en relación a la comida son sólo la punta de un gran iceberg. Es normal que sea lo que más llame la atención, ya que resulta complicado entender los motivos que pueden llevar a una persona a negar algo tan importante para la supervivencia como es el alimento, no obstante, es importante que lo veamos como una señal de alarma que nos indica que esa persona está sufriendo mucho y necesita ayuda.
 Pero ¿qué podemos hacer cuando detectamos en nuestro entorno un problema de este tipo?
– Motivar a la persona para que pida ayuda profesional:
En muchas ocasiones las personas afectadas por un trastorno de la conducta alimentaria tienen verdaderas dificultades para pedir ayuda, tendiendo a negar su situación o a ponerse irritables en el momento que tratamos de hablar con ellas.
Es importante enfocar esta preocupación, no tanto hacia el tema de la comida, sino hacia la parte más emocional del problema, intentando que la persona nos cuente cómo se siente, resaltando que hemos notado que últimamente parece estar más triste o mas enfadado/a y dejando claro que nuestra intención no es otra que ayudarle a pedir ayuda.
– Mantener una actitud de comprensión y apoyo incondicional:
Debido a la enorme complejidad de estos problemas, cabe la posibilidad de que, aún habiendo puesto todo de nuestra parte para intentar que nuestro/a amigo/a o familiar se ponga en manos de un profesional, nuestros esfuerzos no den, en un primer momento, los resultados esperados. En estos casos (siempre que la situación no suponga un riesgo físico real para la persona) es importante que tratemos de ponernos en su lugar, de comprender que quizás todavía la persona no se encuentra preparada para asumir que necesita ayuda, pero este proceso le resultará mucho menos doloroso si sabe que puede contar con alguien que intenta entender su situación, que no le juzga ni está constantemente pendiente de lo que come o de lo que no come.
Mantenerse en esta posición no es fácil, sin embargo es una actitud que va a facilitar enormemente el camino a nuestro/a amigo/a o familiar a la hora de poder contar con nosotros para pedir la ayuda que tanto necesita.
Lucía Pol González